Me da gusto haber leído todo esto. Ha sido una experiencia
interesante entrar en tu cabeza por primera vez. Ver cómo fuiste reclutado, qué
pensabas de mí, cómo creció todo, y cómo fue que llegamos aquí.
Admitiré que me sorprendí más de lo que me gusta aceptar
cuando me entregaste tu diario para leer. De entrada, no creía que llevarías un
diario, o bueno, bitácora como le dices tú.
Me dio un poco de ternura ver lo rápido que llamé tu
atención. Tú siempre fuiste aquel con quien quería vincularme, y me da gusto
que al final del día sea contigo con quien me vincularé. Claro, debo admitir
que me decepciona un poco saber que no fue sólo tu impulso el que te llevó
conmigo esa noche. Tenía esperanza de que tú hubieras supuesto que te
necesitaba, que ya para entonces me conocieras perfectamente. Sin embargo, lo
más importante es que fuiste, no qué te inspiró. Aún me da gusto que hayas ido,
y por supuesto, no me arrepiento de nada.
No hay mucho más que decirte en estos momentos. En unas
horas, no habrá necesidad de decírtelo, porque seremos uno. Sólo debo hacer una
cosa, agradeciéndote haberme abierto la puerta a la parte más íntima de tu
alma.
Te amo, Jorge, pronto sabrás cuánto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario