lunes, 9 de septiembre de 2013

Vínculo Perfecto (parte 7)

Fue un día agridulce. Por un lado estoy muy feliz, por el otro, estoy muy decepcionado. Creo que tendré que acostumbrarme a estos sentimientos.

Hoy fueron los últimos enfrentamientos antes de los nuevos reclutas. Nuestro coordinador decidió que Félix y Abi estarían juntos hoy, mientras que a mí me puso con un chico muy agradable que lleva ya casi año y medio por aquí, llamado Jaime. Juntos nos enfrentamos a otro equipo sin vincular, que aunque opuso resistencia, no pudo vencernos. Eso me tiene muy alegre, porque las victorias escasean últimamente.

Abi y Félix perdieron, y perdieron de manera terrible. Sin embargo, su pelea es considerada por nosotros como una de las más grandes victorias posibles. Abi y Félix se enfrentaron a Alma y Antonio.

Al principio, parecía un enfrentamiento rutinario para ellos dos. Los primeros tres puntos los consiguieron casi sin esforzarse, a pesar de que yo veía a Abi correr a todo lo que daba, y a Félix pensar con todo su esfuerzo. Dolía un poco verlos así. Pero para el cuarto punto, vi cómo empezaban a reaccionar, aún de manera insuficiente, pero una reacción. Sin embargo, Antonio y Alma no cometían errores, y sin ello, era imposible que les ganaran siquiera un punto.

En el séptimo punto fue la sorpresa. A pesar de la extraordinaria derrota que estaban sufriendo, peor que nunca antes, podía ver a Félix y a Abi dispuestos a dar todo por ese último punto, y desde el principio quedó en claro que así sería. Lo sorprendente fue que, en algo completamente sin precedentes, Félix logró resolver el acertijo antes que Antonio, dándole así a Abi una ventaja momentánea pero considerable contra Alma. Ella lo aprovechó de la mejor manera, y aunque Alma estaba a punto de arrebatarle el punto, con un movimiento al filo del reglamento, Abi lo logró. La ronda terminó 6-1, pero para todos nosotros eso era una victoria. Ellos a duras penas podían contener la emoción, y yo veía a Alma y Antonio claramente impresionados, pero sobre todo, podía notar que Alma estaba enojada a más no poder.

Estaba felicitando a Abi con el abrazo más fuerte que nos hubiéramos dado cuando la vi acercarse, enfurecida. Con un movimiento rápido nos di la vuelta, dejé de abrazarla, y encaramos los dos a Alma, ella atrás de mí. -¿Qué clase de loca eres? ¿Qué diablos crees que haces? ¡Esa jugada estuvo en los límites del reglamento, un poco menos de precisión, y hubieras perdido!- -Pero no lo hice. Sabía lo que hacía. Además, es solo un punto en un entrenamiento, no tienes por qué ponerte así- -¡Nunca me digas qué hacer!- Intentó tomar su blusa, pero me interpuse nuevamente. Yo creo que cayó en la cuenta que estaba haciendo una escenita, porque inmediatamente se fue, muy indignada.

-¿Qué demonios es su problema?- Dijo Félix, quien había observado todo junto a nosotros. -Ella tiene muchos problemas. Los felicito, pero no lo vuelvan a hacer. Fue una maniobra muy arriesgada.- Me paralicé al escuchar a Antonio tan cerca, su voz tan potente e imponente como a través de los sensovisores, por primera vez dirigida hacia nosotros.

No sé si fue la emoción de tenerlo tan cerca, o la adrenalina de tener la mano de Abi entre la mía, pero di un paso hasta él, y le dije: -Que tengan problemas no significa que deba tratarlos así. Deben aprender a perder- Pero él, como si no me hubiera escuchado, se dio la vuelta, y se fue. Me resulta difícil describir el enojo que me provocó eso. En otro acto irracional, caminé hacia él, jalé con fuerza su camisa, y le dije: -¡Te estoy hablando!

Él se volteó, me miró pesadamente, y me dijo: -Primero que nada, nunca más te atrevas a tocarme. Segundo, no soy quien para cuestionar lo que ella hace. Tercero, si escucho que vuelven a decir algo contra alguno de nosotros, se arrepentirán. Y tú… - Clavó su mirada en mí, y envolvió mi puño con fuerza con sus manos -Si te atreves a volver a tratarme como si fuera igual a ti, y a exigirme algo, romperé tu brazo en tantas partes distintas que jamás podrás volver a practicar Linkball. ¿Te quedó claro?- Sentía que mi mano estaba siendo aplastada con una fuerza completamente inhumana, y en eso, la soltó.

Ni siquiera esperó a que yo le contestara. Automáticamente se dio la vuelta, y se fue, con un caminar lento, potente, y sumamente digno.

Hay muchas cosas que no entiendo sobre ellos dos. Demasiadas para mi gusto. Resolveré ese rompecabezas cuando me duela menos la mano. Espero eso sea pronto...

http://enriquegatica.blogspot.mx/2013/09/vinculo-perfecto-parte-8.html

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