Fue un día agridulce. Por un lado estoy muy feliz, por el
otro, estoy muy decepcionado. Creo que tendré que acostumbrarme a estos
sentimientos.
Hoy fueron los últimos enfrentamientos antes de los
nuevos reclutas. Nuestro coordinador decidió que Félix y Abi estarían juntos
hoy, mientras que a mí me puso con un chico muy agradable que lleva ya casi año
y medio por aquí, llamado Jaime. Juntos nos enfrentamos a otro equipo sin
vincular, que aunque opuso resistencia, no pudo vencernos. Eso me tiene muy
alegre, porque las victorias escasean últimamente.
Abi y Félix perdieron, y perdieron de manera terrible.
Sin embargo, su pelea es considerada por nosotros como una de las más grandes
victorias posibles. Abi y Félix se enfrentaron a Alma y Antonio.
Al principio, parecía un enfrentamiento rutinario para
ellos dos. Los primeros tres puntos los consiguieron casi sin esforzarse, a
pesar de que yo veía a Abi correr a todo lo que daba, y a Félix pensar con todo
su esfuerzo. Dolía un poco verlos así. Pero para el cuarto punto, vi cómo
empezaban a reaccionar, aún de manera insuficiente, pero una reacción. Sin
embargo, Antonio y Alma no cometían errores, y sin ello, era imposible que les
ganaran siquiera un punto.
En el séptimo punto fue la sorpresa. A pesar de la
extraordinaria derrota que estaban sufriendo, peor que nunca antes, podía ver a
Félix y a Abi dispuestos a dar todo por ese último punto, y desde el principio
quedó en claro que así sería. Lo sorprendente fue que, en algo completamente
sin precedentes, Félix logró resolver el acertijo antes que Antonio, dándole
así a Abi una ventaja momentánea pero considerable contra Alma. Ella lo aprovechó
de la mejor manera, y aunque Alma estaba a punto de arrebatarle el punto, con
un movimiento al filo del reglamento, Abi lo logró. La ronda terminó 6-1, pero
para todos nosotros eso era una victoria. Ellos a duras penas podían contener la emoción, y yo veía a Alma y
Antonio claramente impresionados, pero sobre todo, podía notar que Alma estaba
enojada a más no poder.
Estaba felicitando a Abi con el abrazo más fuerte que nos
hubiéramos dado cuando la vi acercarse, enfurecida. Con un movimiento rápido
nos di la vuelta, dejé de abrazarla, y encaramos los dos a Alma, ella atrás de
mí. -¿Qué clase de loca eres? ¿Qué diablos crees que haces? ¡Esa jugada estuvo
en los límites del reglamento, un poco menos de precisión, y hubieras perdido!-
-Pero no lo hice. Sabía lo que hacía. Además, es solo un punto en un
entrenamiento, no tienes por qué ponerte así- -¡Nunca me digas qué hacer!-
Intentó tomar su blusa, pero me interpuse nuevamente. Yo creo que cayó en la
cuenta que estaba haciendo una escenita, porque inmediatamente se fue, muy
indignada.
-¿Qué demonios es su problema?- Dijo Félix, quien había
observado todo junto a nosotros. -Ella tiene muchos problemas. Los felicito,
pero no lo vuelvan a hacer. Fue una maniobra muy arriesgada.- Me paralicé al
escuchar a Antonio tan cerca, su voz tan potente e imponente como a través de
los sensovisores, por primera vez dirigida hacia nosotros.
No sé si fue la emoción de tenerlo tan cerca, o la
adrenalina de tener la mano de Abi entre la mía, pero di un paso hasta él, y le
dije: -Que tengan problemas no significa que deba tratarlos así. Deben aprender
a perder- Pero él, como si no me hubiera escuchado, se dio la vuelta, y se fue.
Me resulta difícil describir el enojo que me provocó eso. En otro acto
irracional, caminé hacia él, jalé con fuerza su camisa, y le dije: -¡Te estoy
hablando!
Él se volteó, me miró pesadamente, y me dijo: -Primero
que nada, nunca más te atrevas a tocarme. Segundo, no soy quien para cuestionar
lo que ella hace. Tercero, si escucho que vuelven a decir algo contra alguno de
nosotros, se arrepentirán. Y tú… - Clavó su mirada en mí, y envolvió mi puño
con fuerza con sus manos -Si te atreves a volver a tratarme como si fuera igual
a ti, y a exigirme algo, romperé tu brazo en tantas partes distintas que jamás
podrás volver a practicar Linkball. ¿Te quedó claro?- Sentía que mi mano estaba
siendo aplastada con una fuerza completamente inhumana, y en eso, la soltó.
Ni siquiera esperó a que yo le contestara.
Automáticamente se dio la vuelta, y se fue, con un caminar lento, potente, y
sumamente digno.
Hay muchas cosas que no entiendo sobre ellos dos. Demasiadas
para mi gusto. Resolveré ese rompecabezas cuando me duela menos la mano. Espero eso sea pronto...
http://enriquegatica.blogspot.mx/2013/09/vinculo-perfecto-parte-8.html
http://enriquegatica.blogspot.mx/2013/09/vinculo-perfecto-parte-8.html
No hay comentarios:
Publicar un comentario